Desde hace aproximadamente 5 años, el Gobierno provincial tiene un programa llamado «La garrafa en tu barrio» que se ocupa de vender a precio subsidiado el gas envasado. Se trata de la única vía de acceso que muchas familias de menores recursos tienen al gas hogareño, por vivir en zonas en donde no llega la red. En Mendoza, clasificada como región fría, es un bien muy valioso que a una familia tipo le suele durar unas dos semanas. Y últimamente está siendo más difícil abastecer a los mendocinos de él. Hay menos Gas Licuado de Petróleo (GLP), con el que se alimentan las garrafas.

Es que la demanda en este momento está superando a la oferta. Las familias suelen necesitar dos garrafas por mes, y a veces se encuentran con que los camiones de distribución les venden solamente una. Se forman largas colas en los puntos de distribución de la garrafa social, lo que se explica por el precio: una unidad de 10 kilos, la más común, se consigue a $300. La misma garrafa sale entre $1000 y $1200 en los kioscos y almacenes. En algunos lugares, no se consigue por menos de 1.500 pesos.

El Gobierno provincial reparte estas garrafas en los distintos municipios alternando los días de visita. Algunas comunas, por su parte, acompañan este programa sumando más garrafas subsidiadas con fondos municipales. Otras lo hacen con programas propios, que se suman a «La garrafa en tu barrio», de alcance provincial.
Entre las primeras está Guaymallén, que en julio restringió la venta de garrafas de 2 a 1 por persona. «El problema es que los cupos que otorga la Secretaría de Energía de la Nación se han mantenido en un invierno que ha sido más frío, entonces, cuando los distribuidores van a recargar las garrafas, le dan lo mismo que el año pasado -explicó Marcelino Iglesias, intendente guaymallino, al POST-. Si a nosotros nos dieran más cupo, nosotros pagamos la diferencia y repartimos más garrafas».

Consultado sobre cuándo se normalizará la venta de garrafas subsidiadas, Iglesias dijo que la situación «pinta para peor», y aclaró que ya el año pasado hubo que racionar la venta de garrafa social, pero que este año el problema ya se hizo crónico.
El problema del cupo insuficiente afecta también a los puntos de venta privados, ya sea estaciones de servicio, kiosco y almacenes, donde a veces no se consigue la unidad.

En la Ciudad de Mendoza también se subsidian unidades para reforzar el programa de la Provincia. Por la gran demanda, Capital también decidió que durante julio solo se venda una garrafa en lugar de las dos habituales. Aclararon que se debe a «falta de entrega en las plantas distribuidoras de garrafas».
La diferencia que cubren la Provincia y los municipios es del 55%, ya que en las plantas distribuidoras se consiguen las garrafas por $670, y el precio subsidiado es $300.

Alejandro Verón, subsecretario de Desarrollo Social de Mendoza, indicó a este medio que, además del cupo de recarga, se sumó el problema de la escasez de gasoil que afectó por un mes al país y a Mendoza en particular. «Los camiones de garrafa se mueven con gasoil. Hubo un momento en el que era difícil conseguir gasoil para que funcionen», explicó.
Ese problema ya se solucionó, pero quedó la causa de fondo: la mayor parte del cupo asignado a Mendoza ya se consumió, y por ende se debe hacer un seguimiento día a día para controlar que toda la gente que va a buscar su garrafa subsidiada la pueda conseguir.

¿Cómo es ese seguimiento? Verón aclaró que los camiones salen con una determinada cantidad y, al llegar al punto de distribución, se tiene en cuenta cuánta gente hay para determinar si se vende una o dos garrafas por persona (lo ideal es que sean dos). En caso de tener que racionar la venta a una -porque la idea es que todos se lleven al menos una garrafa a casa-, se vuelve a visitar ese punto de venta en los días siguientes.

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