El Barcelona jugará los octavos de final de la Europa League que se sortearán este viernes después de imponerse con una solvencia exquisita al Napoli en el Stadio Diego Armando Maradona.

Venció el equipo de Xavi por 2-4 en un partido que prácticamente dejó sentenciado en la primera mitad. De hecho antes de los 20 minutos ya tenía arrodillado al conjunto de Spalletti, que vio la luz gracias a un penalti inverosímil de Ter Stegen… Pero que acabó rendido a la evidencia.

Tal como hiciera en Mestalla, el Barça fue un auténtico ciclón futbolístico al que no pudo casi nunca plantar cara el Napoli. A través del fútbol impuso su calidad a pesar de abrir el marcador de la manera más impensable. Un corner mal lanzado, en corto, por Insigne lo cortó Aubameyang, quien en área propia jugó el balón con Adama… y el delantero catalán se recorrió todo el campo en un contragolpe sensacional hasta asistir a Jordi Alba, que le acompañaba por l derecha para marcar casi a placer.

Entre ese 0-1 y el 1-4, que fue una maravilla colectiva sentenciada por Aubameyang a la hora de partido, el dominio barcelonista fue tan incuestionable como en ocasiones magnífico, poco menos que relatando el abecedario que Xavi Hernández quiere imponer en el equipo.

El infierno de San Paolo, renombrado hoy como Diego Armando Maradona, se apagó en menos de un cuarto de hora. El homenaje al Pelusa, con canciones y fanfarria dio paso a un comienzo de partido furioso del Napoli, que apenas duró diez minutos. De un corner a favor a un gol en contra, el error de Insigne dejó tocado al conjunto de Spalletti… Y hundido tras el golazo de Frenkie de Jong.

No se podía pensar en nada más que un triunfo cómodo del equipo que mandaba en el césped, que no era otro que el Barça. Y ni esa sesación cambió tras el penalti que sirvió para acortar distancias. La superioridad barcelonista era de tal magnitud que antes de que Piqué, al borde del descanso, marcase el 1-3 ya se entendía innegociable la victoria porque las llegadas al área de Meret eran constantes.

EL RONDO

Con más intención que acierto quiso Spalletti regresar al partido, pero ya con carácter ganador y personalidad indiscutible no se lo permitió un Barça que llegó durante varios minutos a bailar al Napoli de una manera que no se recordaba alrededor del club azulgrana, con un rondo gigante en el que los rivales apenas si perseguían el balón con la mirada.

El 1-4 llegó precisamente tras una jugada colectiva sensacional y finalizada de forma ejemplar por Aubameyang, provocando, incluso, que la hinchada local aplaudiera tanto la jugada como la resolución. Y, más aún, el espectáculo ofrecido por un equipo que no solo sabe a lo que quiere jugar, sino que lo pone en práctica tal y como exige su entrenador.

El Barça se gustó, gustó y goleó camino de los octavos de final de la Europa League a un Napoli que apenas fue rival y que debió aceptar una derrota que no pudo imaginar sería tan dura… Pero que no tuvo ninguna discusión a pesar del 2-4 final de Politano que, de alguna manera, evitó una humillación absoluta para el conjunto italiano.

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