Las autoridades de la región de Castilla y León, en el centro-norte de España, informaron el hallazgo del cuerpo de un pastor de 69 años «en una zona quemada por el incendio forestal de nivel 2 declarado en (el municipio de) Losacio», provincia de Zamora.

La localidad había sido evacuada preventivamente al igual que muchas otras de la zona, por el incendio forestal declarado el domingo por la tarde, por lo que varios cientos de residentes tuvieron que abandonar sus viviendas y, a causa del fuego, una línea ferroviaria tuvo que ser interrumpida, según consignó la agencia de noticias AFP.

Además, un bombero murió anoche «cuando hacía labores de extinción en el incendio de Losacio», indicaron las autoridades de Castilla y León.

España sufre desde hace más de una semana una ola de calor extremo que provocó numerosos incendios, que han quemado decenas de miles de hectáreas en diversas zonas del país.

«El cambio climático mata. Mata personas, como hemos visto, mata también nuestro ecosistema, nuestra biodiversidad», afirmó el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, durante una visita a Extremadura, una región en el suroeste del país que ha sido particularmente afectada por los incendios.

También en Francia, azotada por la ola de calor, los pobladores del sudoeste están sufriendo incendios desde el martes.

Según informó la prefectura de Burdeos, alrededor de 5.000 personas fueron evacuadas en la comuna La Teste-de-Buch, en el departamento de Gironda, que se suman a otras 3.500 que debieron dejar sus viviendas por precaución en otras localidades de Burdeos

De acuerdo al reporte oficial, los bomberos no pudieron controlar el incendio situado cerca de la turística Duna de Pilat, la duna de arena más alta de Europa, donde el riesgo de que el fuego se extienda a zonas residenciales aumentó por los vientos cambiantes.

La Teste-de-Buch «no se ve amenazada por el fuego. Sin embargo, el viento está cambiando, la humareda podría alcanzar los barrios», explicó a la AFP Arnaud Mendousse, responsable de los servicios de emergencias de la zona.

«El humo es tóxico. Se trata de una cuestión de salud pública», destacó el portavoz de los bomberos.

En un segundo incendio, situado más al este, 3.500 personas más estaban evacuando sus viviendas este lunes en las localidades de Landiras, Budos y Balizac, según un comunicado de la prefectura.

Dos grandes incendios quemaron desde hace una semana 14.000 hectáreas de vegetación en esta zona situada al sur de Burdeos, en plena ola de calor en Europa occidental, reportó la agencia AFP.

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