Mario Alba, arquitecto especialista en paisajismo y docente de la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Mendoza, concluyó que lo ocurrido era evitable.

El saldo que dejó el Zonda en el arbolado público de Mendoza fue por demás negativo y, para los entendidos en paisajismo, era una situación completamente evitable.
Así lo evaluó Mario Alba, arquitecto especialista en paisajismo y docente de la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Mendoza, quien criticó la falta de atención de los departamentos al estado del arbolado público, ya que “nadie le da bolilla hasta que los árboles caen”.
A partir del caos generado por el Zonda que provocó la caída de al menos 500 árboles, el profesional evaluó que hay cuatro patas en este problema que no se están atendiendo:
- Altura de la implantación de los árboles.
- Selección correcta de especies según el tipo de calle.
- Una correcta poda.
- Déficit en el riego.
“El arbolado público en Mendoza tiene un problema de fondo que es el desmanejo”, consignó Alba, quien definió que debería buscarse una mirada integral.

En detalle, el experto explicó sobre el primer punto que los horizontes de los suelos de Mendoza son de muy poca profundidad, por lo que resulta vital que la implantación sea correcta: “Hoy más del 90% del arbolado público está mal implantado. Por esta poca profundidad el cepellón de las raíces es poco estable y a eso le sumas una copa muy alta y otros problemas colaterales como la falta de agua, exceso de poda por el tema del cableado que se ha desatado en los últimos 25 años”.
Sobre la correcta selección de especies según la zona y el tipo de calle, Alba indicó que en avenidas anchas como Arístides Villanueva o San Martín se deberían implantar dos tipos de árboles: plátanos o tipas.

“Uno de los problemas más graves que hay en el análisis de este último fenómeno es que el 90% de los árboles que se han caído no eran de la especie correcta para la zona”, remarcó el arquitecto. Y reforzó: “Es erróneo pensar que cuantas más especies haya es mejor”.
Respecto de los criterios de poda, el especialista consideró que no es “toda la solución, pero se tiene que hacer bien”. En ese sentido, aportó que “la poda de formación en el arbolado público no es tan importante como la poda sanitaria, es decir la poda de una rama que ya no está al 100%, un árbol que está apestado y hay que curar” y destacó la importancia de una buena implantación para que no haya raíces que rompan veredas o que la estabilidad del árbol no se vea afectada.

“Hoy se están mutilando los ejemplares. No pueden los cables estar colapsando el sistema de arbolado público en Mendoza, deberían ser subterráneos”, sumó.
Qué características debe tener el arbolado público
La especie seleccionada para arbolado público tiene que tener un ciclo vegetativo largo, que sea longevo y viva muchos años. “Forestar es muy caro y complejo. Hacer las cosas mal te lleva a cometer errores que cuestan 50 años”, definió Alba.
Aunque sirva para dar sombra, ese no es el fin del arbolado público. El objetivo madre es crear una “bóveda cerrada” al 30% de su composición de copa lado a lado de las veredas y sin estar enfrentados entre sí para lograr transportar aire fresco en verano hacia los lugares más urbanos y para aportar calidez en invierno cuando se despoja de sus hojas.

Por ello, explica Alba, el árbol para alumbrado público tiene que ser caducifolio. Esto quiere decir que pierda sus hojas en invierno para generar calor. Además, es importante que tengan ciclos longevos, que resistan podas sin enfermarse y eventuales períodos de sequía.
“Si se eligen ese tipo de ejemplares y se los planta a la altura de la acequia, a cinco centímetros de la base de la acequia en un nicho profundo y lo regas, bajas la cantidad de cables en la ciudad y solucionas el problema”, concluyó el arquitecto.
Qué se puede hacer
Aunque en Mendoza existe un Consejo de Arbolado Público que actualmente está presidido por Sergio Carrieri, el mismo no es vinculante. Es decir, lo que se sugiera desde allí puede o no ser tomado por los municipios para aplicar en sus abordajes de arbolado. “Hay buena voluntad y conocimiento, pero esto es una cuestión integral”, sostuvo Alba.
Para el arquitecto hay una suma de errores históricos y contemporáneos que generaron “un colapso en el sistema del arbolado público con problemas graves”.
Consultado por el Censo del Arbolado Público del Área Metropolitana de Mendoza, coordinado por Unicipio y que estaría listo en agosto, Alba evaluó que “cualquier acción suma, peor no es la solución”.
En ese sentido, sugirió que haya mejor y más información en los equipos de arbolado de los municipios, ya que en muchos casos cuentan con información parcial.
“Hay que adelantarse y ser proactivos con la implantación de forestales, prestarle atención al aporte de riego que está en crisis. Lamentablemente, es un trabajo que no interesa en la política porque no hay resultados inmediatos”, apuntó y destacó el trabajo que se viene realizando en la Ciudad de Mendoza, “que se acerca a un método de trabajo de parámetros científicos y técnicos”.

Sobre el rol de la Secretaría de Ambiente de la provincia, sugirió que “se trabaje en un sistema continuo y no en un plan acotado”.
Y apuntó al titular de esa cartera, Humberto Mingorance: “Viendo lo que hizo el último viento Zonda se debería tomar una medida general desde la Secretaria de Ambiente y se debe informar a todos los técnicos que tengan una firma en el arbolado público de Mendoza. Mingorance debería bajar línea con información precisa y plantear una capacitación para los departamentos”.