La vigilancia vecinal aparece como la opción más accesible contra la inseguridad

La inseguridad sigue siendo una de las preocupaciones más destacadas para los argentinos, quienes han implementado diversas estrategias para protegerse. Desde la creación de grupos de WhatsApp hasta la instalación de cámaras y alarmas vecinales, cada barrio ajusta sus medidas de seguridad en función de su poder adquisitivo, formando así cordones de protección comunitaria que contribuyen a la tranquilidad de sus habitantes. Un reciente estudio revela que el 60% de la población confía en la vigilancia de sus propios vecinos, y que el 70% de los encuestados ha sido víctima de algún delito en los últimos dos años.

La investigación llevada a cabo por CIO Investigaciones muestra un aumento en el uso de las alarmas vecinales y los sistemas de seguridad monitoreados como respuestas comunes frente a la delincuencia. De acuerdo con el Ministerio Público bonaerense, la tasa de homicidios dolosos creció un 14,8% en 2023, impulsando a los ciudadanos a adoptar medidas de precaución adicionales para asegurar sus hogares y negocios.

Los sistemas de seguridad en auge

El mercado de cámaras de vigilancia en América Latina alcanzará un valor de USD 4.7 millones en 2029, y Argentina se perfila como uno de los principales países de la región en el uso de tecnología de monitoreo, en gran medida gracias al Plan Integral de Videovigilancia que apunta a cubrir el 75% de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque el uso de sistemas de alarma es cada vez más popular, sigue habiendo diferencias entre los sistemas tradicionales y aquellos que incluyen monitoreo activo, que permiten una respuesta inmediata y el contacto directo con las autoridades.

Según Maximiliano Kassai, CEO de Prosegur, las alarmas continúan siendo una medida disuasoria fundamental. Sin embargo, un 90% de las activaciones resultan ser falsas alarmas, causadas por errores de los usuarios o problemas técnicos. A pesar de esto, el 2% de las activaciones son por eventos reales, lo que demuestra su efectividad en situaciones de riesgo.

Seguridad y nivel socioeconómico

El estudio también destaca que las percepciones sobre inseguridad y los métodos de protección varían según el nivel socioeconómico. Los sectores de mayores ingresos optan por sistemas de seguridad más sofisticados, mientras que en los barrios de menores recursos, la solidaridad y el trabajo en conjunto entre vecinos es clave para enfrentar la delincuencia, con un 59% de los hombres y un 57% de las mujeres confiando en sus vecinos para su protección.

Los sistemas de seguridad integral conectados han ganado protagonismo al ofrecer una solución que no requiere de la vigilancia constante del propietario. Estos sistemas cuentan con expertos de seguridad capacitados que monitorean cualquier posible intrusión, emergencia médica o incendio, contactando inmediatamente a las autoridades correspondientes según el tipo de incidente.

Motivaciones y preocupaciones

De acuerdo con una encuesta de Kantar realizada para Grupo Verisure, las principales razones que motivan la contratación de sistemas de alarmas incluyen el hecho de pasar más tiempo fuera de casa, el conocimiento de casos de robos cercanos, y un aumento en la sensación de inseguridad general. Las mujeres, en particular, son quienes adoptan más medidas de seguridad personal, mientras que los hombres tienden a subestimar los riesgos.

La inseguridad impulsa el surgimiento de estas redes de protección colaborativa, adaptadas a las necesidades y recursos de cada comunidad, en una apuesta por mejorar la seguridad y reducir la incidencia de delitos a través del trabajo en equipo y el monitoreo constante.

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