Venció 1-0 a Marruecos en tiempo suplementario con un gol de Pape Gueye, tras un cierre de 90 minutos marcado por un penal, la intervención del VAR y una inédita retirada del campo del seleccionado senegalés.

Senegal volvió a escribir una página dorada en su historia futbolística al consagrarse campeón de la Copa Africana de Naciones tras derrotar 1-0 a Marruecos en una final vibrante, intensa y profundamente polémica, disputada en el estadio Prince Moulay Abdallah. El conjunto liderado por Sadio Mané se quedó con el título gracias a un tanto de Pape Gueye en el tiempo suplementario, luego de un partido que tuvo emociones, tensión y un desenlace que quedará en la memoria del continente.
Desde el arranque, la final se jugó como tal. Marruecos, empujado por su gente, asumió la iniciativa en los primeros minutos con presión alta y ataques por las bandas. Saibari y Ayoub El Kaabi generaron las situaciones más claras del local, aunque sin la precisión necesaria para romper el cero. Senegal respondió con transiciones rápidas y avisó temprano: a los cinco minutos, Pape Gueye probó desde media distancia y exigió una sólida intervención de Yassine Bounou.
Con el correr del primer tiempo, el encuentro se volvió más friccionado y disputado en la mitad de la cancha. Las infracciones se multiplicaron y la tensión fue en aumento, reflejada en la amarilla que vio Lamine Camara a los 24 minutos. A pesar de algunos acercamientos marroquíes y de una chance inmejorable para Senegal a los 37 —cuando Iliman Ndiaye quedó mano a mano y se topó con una gran atajada de Bounou—, el descanso llegó sin goles, tras 45 minutos equilibrados y de alta intensidad.
El complemento ofreció un trámite más abierto. Senegal volvió a avisar con un remate de Pape Gueye, mientras que Marruecos creció a partir de las proyecciones de Achraf Hakimi y Abde Ezzalzouli, además del peligro constante en las pelotas detenidas. La ocasión más clara del partido llegó a los 57 minutos: El Kaabi quedó de frente al arco, pero falló de manera inexplicable y dejó escapar el gol.
El dominio marroquí se acentuó pasada la hora de juego. Brahim Díaz lideró varias transiciones ofensivas y Ezzalzouli desperdició otra oportunidad clara tras un rebote en el área. Senegal resistía como podía, en un partido que se interrumpió durante varios minutos por un fuerte corte sufrido por Neil El Aynaoui, quien necesitó atención médica.
La polémica estalló en tiempo de descuento. A los 92 minutos, el árbitro Ndala Ngambo sancionó una falta de Abdoulaye Seck sobre Hakimi. En la acción posterior, Senegal llegó a convertir, pero la jugada quedó envuelta en discusiones. Poco después, ya cerca del minuto 98, un forcejeo entre El Hadji Malick Diouf y Brahim Díaz terminó con el marroquí en el suelo dentro del área. Tras la revisión del VAR, el juez sancionó penal para Marruecos, una decisión que desató el caos.
En una escena inédita, el entrenador senegalés Pape Thiaw ordenó a sus jugadores retirarse del campo de juego en señal de protesta. El partido se detuvo durante unos 12 minutos, hasta que el capitán Sadio Mané intervino, fue al vestuario y logró convencer a sus compañeros para regresar y reanudar la final.
Recién a los 112 minutos, Brahim Díaz ejecutó el penal. Tras una nueva demora, esta vez provocada por Édouard Mendy, el futbolista del Real Madrid intentó definir con un remate picado, pero el arquero senegalés se mantuvo firme en el centro del arco y contuvo el disparo, dejando el marcador en cero y al estadio en vilo.
El golpe anímico fue decisivo. En el inicio del tiempo suplementario, Senegal aprovechó una pérdida de Marruecos y salió de contra. Pape Gueye tomó la pelota, superó la marca de Hakimi y sacó un remate potente y preciso que venció a Bounou para marcar el 1-0 y desatar la euforia senegalesa.
Marruecos reaccionó con orgullo y fue en busca del empate. Empujó con centros, remates lejanos y tuvo su chance más clara a los 108 minutos, cuando Nayef Aguerd estrelló un disparo en el travesaño. Sin embargo, Senegal resistió con orden y carácter, apoyado en la seguridad de Mendy y en el desgaste inteligente del tiempo.
Tras 120 minutos de fútbol, polémica y emociones extremas, el pitazo final selló el triunfo de Senegal, que supo sufrir, resistir y golpear en el momento justo para quedarse con la Copa Africana de Naciones. Un título celebrado con desahogo, en una final que quedará marcada tanto por el talento como por la controversia.