El Gobierno envió un proyecto de ley que apunta a que más trabajadores dejen la informalidad y estén “en blanco”.

Con la firma del ministro de Economía Martín Guzmán, el Gobierno envió a la Cámara de Diputados un proyecto de ley con beneficios impositivos y descuentos para las categorías más bajas y los nuevos inscriptos en el Monotributo, el régimen simplificado para pequeños contribuyentes.

Con esta iniciativa busca facilitar que más cuentapropistas y trabajadores de la economía popular pasen a la formalidad. Y también que regresen al monotributo quienes hayan estado inactivos.

Podrán adherir al nuevo sistema quienes estén en la informalidad; quienes inicien actividad; los inscriptos en el Monotributo en las categorías A, B y C a partir del 20 de marzo de 2020 (inicio de la pandemia); monotributistas sociales y promovidos hasta la Categoría C e inscriptos en la AFIP pero que no registren actividad económica en los últimos 5 años calendarios.

Según explicaron fuentes oficiales, el Monotributo pasa a tener dos períodos: el primero, que es el “puente de inclusión», establece que durante los primeros cuatro años los nuevos monotributistas tendrán diferentes descuentos en las obligaciones que pagan todos los meses.

Luego hay un segundo período, que comienza en el quinto año, en el que el monotributista de las categorías más bajas sigue manteniendo beneficios.

La cuota del Monotributo tiene tres componentes: el impositivo, el previsional (para la jubilación) y de salud.

La reforma dispone que todos los pequeños contribuyentes de las categorías A, B y C -a partir de enero serían los que facturan entre $ 466.202 y $ 970.203 anuales, es decir entre $ 38.859 y $ 80.850 por mes- dejen de pagar el componente impositivo del monotributo, de manera permanente.

El beneficio alcanzará a los nuevos monotributistas así como a aquellos que ingresaron desde el 20 de marzo de 2020.

Respecto de los otros dos componentes de la cuota, los primeros 24 meses no se pagará el aporte previsional. Del mes 25 al 48 se abonará la mitad.

En cuanto a la obra social, será optativa. Quienes adhieran  pueden pagarla o, si no, acceder sin cargo a las coberturas de salud disponibles a través de los Programas del Ministerio de Salud en cualquier Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS), y no deberán realizar aportes al Sistema Nacional del Seguro de Salud.

Luego de cuatro años, si los monotributistas suben a la categoría D o más, deben empezar a aportar a una obra social.

En tanto, quienes se inscriban en la categoría D o más (ingresos a partir de $ 1.335.605​ anuales) no pagarán el componente impositivo los dos primeros años, abonarán 50% el tercer año y 75% el cuarto. A partir del quinto pagarán el valor pleno.

La eximición del componente impositivo sólo estará disponible para los monotributistas que facturan la totalidad de sus ingresos a través del régimen simplificado (y no tienen trabajo en relación de dependencia ni cobran una jubilación).

El nuevo régimen reemplazará al monotributo social y promovido pero quienes opten por permanecer en el anterior régimen, podrán hacerlo.

Además, el proyecto de ley contempla la posibilidad de que la AFIP otorgue tratamientos preferenciales a determinados grupos que cuya actividad se busque formalizar. Por ejemplo, desde Economía indicaron que se trabaja para crear el Monotributo Productivo, que será 100% gratuito para trabajadores de la economía popular.

Para adherir a este sistema, los trabajadores de la economía popular deberán inscribirse en el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (ReNaTep), y estar encuadrados en las categorías A, B y C.

FUENTE CLARIN

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