La Pulga se retiró en reemplazo de Hakimi y aún no puede marcar en PSG.

El primer gol de Lionel Messi en su nuevo clubse hace desear: en la victoria del PSG 2-1 ante el Olympique de Lyon, el argentino jugó 75 minutos y mostró destellos de su talento, sobre todo en el primer tiempo, cuando contó con dos chances claras para convertir y se combinó bien con Neymar, Mbappé y Di María. Sin embargo, al momento de abandonar el campo de juego, le dio a entender al entrenador Mauricio Pochettino su disconformidad con la decisión.

Desde el inicio, el delantero, de 34 años, se mostró enchufado en su primera presentación en el Parque de los Príncipes, que ofrendó todo su color para recibir al astro argentino. A los 5 minutos, se asoció con Fideo y quedó cara a cara con el portero Lopes, pero en su arremetida se interpuso la pierna de un defensor.

A los 16, tomó contacto con Mbappé, pero su remate fue contenido sin problemas por el guardameta. Pero a los 31 se encontró con su amigo Neymar a velocidad supersónica. Lo puso a correr con un balón largo, el brasileño le devolvió de taco y lo dejó mano a mano. Messi definió, pero Lopes desvió con lo justo al córner.

A los 36′ le quedó un tiro libre a pedir de su zurda. Su intento, dúctil, sensible, dio exactamente en el ángulo superior izquierdo.

En la segunda parte, su nivel decreció con el correr de los minutos, sobre todo por una cuestión de desgaste. A los 73′, otra vez combinó con Neymar, pero su tiro se marchó ancho. Y dos minutos después, Pochettino decidió reemplazarlo por Hakimi.

El ex Barcelona traspuso los límites del campo, saludó a su compañero y, cuando Poche le estiró la mano, Messi le hizo un gesto como consultando el por qué de la decisión. ¿Lo habrá visto cansado, lo suficiente para correrlo en el momento decisivo del pleito? ¿Optó por cuidarlo dada la seguidilla de cotejos que enfrentó, contando los tres de la Selección?

Lo cierto que hasta en el banco de suplentes se vio a sus compañeros preguntándole qué había sucedido. Es conocido que la Pulga siente que su “mejor entrenamiento” es jugar. En consecuencia, siempre ha mostrado malestar cuando fue reemplazado. Esta vez, volvió a aflorar el enojo.

Fue el tercer partido de Messi desde su desembarco en el PSG: antes, había ingresado en la victoria 2-0 ante el Reims y fue titular en el 1-1 ante el Brujas por la Champions League. Ante el Lyon, el tanto del empate lo firmó Neymar de penal, tras una infracción que el propio brasileño fabricó. Y la conquista del triunfo fue de Mauro Icardi, tras un centro preciso de Mbappé.

Por lo pronto, el París Saint Germain volverá a jugar este miércoles ante el Metz, por la séptima fecha de la Ligue 1, que lo tiene como líder absoluto, con seis victorias en seis presentaciones.

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