En una tarde que quedará grabada en la memoria del fútbol mendocino, Independiente Rivadavia aplastó 5-1 a Gimnasia y Esgrima en el Bautista Gargantini. 
Con este resultado, el Azul no solo se adueñó de la ciudad, sino que se consolidó en lo más alto de la Zona B.
Por Redacción ALSUR 
El fútbol siempre da revancha, pero pocas veces de manera tan contundente. El esperado "Clásico de los clásicos", que volvía a disputarse en la máxima categoría tras 44 años de ausencia, terminó siendo un monólogo de Independiente Rivadavia. A pesar de un comienzo que heló la sangre de los locales, la "Lepra" reaccionó con autoridad para firmar un 5-1 que sacude la historia reciente del derbi.
Del baldazo de agua fría al vendaval azul
La tarde no pudo empezar peor para el equipo de la Avenida Las Tipas. Antes del primer minuto de juego, un centro preciso encontró la cabeza de Blas Armoa, quien puso en ventaja al "Lobo" mendocino. Parecía que la estrategia de Gimnasia funcionaría a la perfección, pero el gol tempranero fue el despertador que Independiente necesitaba.
Independiente Rivadavia gol 26-4-


A partir de allí, fue todo del local. La remontada comenzó a gestarse con orden y efectividad. Los goles de Sheyko Studer y Fabrizio Sartori dieron vuelta el marcador antes del descanso, dejando a la visita sin respuestas anímicas. En el complemento, el goleador Álex Arce, junto a Leonardo Costa y Leonel Bucca, completaron la faena ante un Gargantini que explotaba de júbilo.
Números que mandan
La victoria tiene un peso doble. En lo inmediato, Independiente Rivadavia se escapa en la cima de la Zona B con 33 puntos, dejando claro que es el máximo candidato de su grupo. Por el contrario, Gimnasia quedó relegado al 12° puesto con 16 unidades, obligado a replantear su presente futbolístico.
En el plano histórico, este triunfo amplía la paternidad del Azul en el historial general. Con este resultado, la "Lepra" alcanza las 77 victorias sobre las 68 del "Lobo", inclinando la balanza del Parque General San Martín una vez más a su favor.
Mendoza amaneció teñida de azul. El 5-1 no fue solo un partido más; fue un mensaje de jerarquía en el regreso del duelo más importante de la provincia al plano grande del fútbol argentino.