En la apertura del 189° Período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura de Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo pronunció un discurso con fuerte tono político y de gestión, centrado en la defensa del equilibrio fiscal como eje ordenador del Estado y como condición indispensable para el crecimiento económico. En sintonía con el rumbo económico nacional, sostuvo que la estabilidad macroeconómica es clave para recuperar inversión, empleo y confianza. Al mismo tiempo, buscó diferenciar el “modelo mendocino” como una experiencia sostenida en el tiempo, basada en orden administrativo, baja de impuestos, inversión pública y modernización estatal.

El mandatario presentó a Mendoza como una provincia que, pese al contexto nacional recesivo y las restricciones financieras, logró sostener capacidades estatales e incluso expandirlas. En esa línea, destacó que la obra pública representa el 14,5% del gasto total —nivel que calificó como récord— y remarcó la devolución de más de 1.000 millones de dólares al sector privado mediante reducción de presión tributaria. Ratificó además que enviará una Ley Impositiva 2026 con más alivio fiscal y el objetivo de llevar el impuesto de Sellos al 0%, una señal directa al sector empresario y productivo.

Uno de los núcleos centrales del discurso fue la infraestructura como motor del desarrollo. Cornejo enumeró más de 60 obras financiadas con el Fondo del Resarcimiento, vinculadas a agua, energía, riego, rutas y conectividad. Entre los anuncios sobresalieron nuevas intervenciones en Ruta Nacional 40, la Doble Vía del Este, la expansión del Metrotranvía hacia el Aeropuerto y Luján de Cuyo, y la consolidación del Tren de Cercanía del Este. El mensaje político fue claro: utilizar recursos extraordinarios no para gasto corriente, sino para obras estructurales que mejoren competitividad y calidad de vida.

En materia económica, el Gobernador apuntó a diversificar la matriz productiva mendocina. Allí la minería ocupó un lugar central. Confirmó avances del proyecto PSJ Cobre Mendocino, con inversión estimada superior a 600 millones de dólares, y anunció nuevos paquetes exploratorios en Malargüe, además de iniciativas vinculadas al litio. También puso foco en hidrocarburos, con una futura reforma legal del sector y expectativas crecientes sobre la denominada “Vaca Muerta mendocina”, donde YPF y otras empresas avanzan con perforaciones exploratorias. Cornejo intentó instalar la idea de que Mendoza puede combinar desarrollo minero, seguridad jurídica y control ambiental.

El capítulo energético también tuvo peso estratégico. El mandatario afirmó que Mendoza se consolidó como líder nacional en energía solar, mencionando parques en Anchoris, San Rafael y El Quemado. Señaló que la provincia superará la meta de 700 MW instalados y podría alcanzar más de 1.000 MW hacia 2030. Además, anunció licitaciones hidroeléctricas y nuevas estaciones transformadoras, en lo que definió como el plan de transporte eléctrico más ambicioso de la historia provincial. El objetivo político fue asociar energía con empleo, inversión y competitividad futura.

En el plano social, Cornejo buscó mostrar reformas estructurales en salud y educación. En salud destacó incorporación de médicos, digitalización del sistema, historia clínica electrónica para más de 850 mil personas, mejoras en emergencias y reducción de costos en medicamentos. En educación, planteó una agenda de largo plazo: universalización de sala de 3 años para 2027, fortalecimiento de alfabetización, reforma del secundario, expansión de escuelas técnicas y enseñanza de inteligencia artificial. El mensaje apuntó a mostrar un Estado reformista, orientado a resultados y con planificación de mediano plazo.

En seguridad, uno de los temas más sensibles de la agenda pública, exhibió estadísticas favorables: caída de homicidios, robos agravados y delitos contra la propiedad. Atribuyó esos resultados a mayor presencia operativa, tecnología aplicada, videovigilancia, lectura de patentes, combate al narcotráfico y modernización penitenciaria. Incluso avanzó sobre herramientas controvertidas, como reconocimiento facial y sistemas predictivos del delito. La intención política fue reforzar un perfil de gestión firme frente al crimen, una bandera histórica del cornejismo.

El tramo final del discurso tuvo tono netamente político. Cornejo reconoció que persisten problemas, errores y demandas insatisfechas, pero defendió las reformas impulsadas en educación, salud, seguridad y economía. Sostuvo que Mendoza está en condiciones de crecer si se consolida el cambio de paradigma económico nacional y si la provincia mantiene continuidad institucional. Allí dejó una definición de fondo: no esperar condiciones ideales, sino crear condiciones posibles.

En síntesis, Cornejo utilizó la apertura legislativa para ratificar una identidad de gobierno: disciplina fiscal, Estado austero pero activo, promoción de inversiones privadas y reformas estructurales. Más que un discurso de coyuntura, fue una exposición de modelo político y económico. En un año clave para la relación entre provincias y Nación, el gobernador buscó posicionar a Mendoza como una administración previsible, competitiva y preparada para una nueva etapa de crecimiento.