La realidad de muchos productores se define hoy con palabras como tristeza, abatimiento, pérdida y hasta resignación ante la sequía que afecta a los suelos, quema las plantas y mata al ganado. Una situación que atraviesa a todos, independientemente de su escala o ubicación en el mapa productivo de la Argentina.

Los kilómetros de ruta que unen a los productores de CórdobaSanta Fe y Buenos Aires, junto a los de otros distritos, los enfrenta a una única realidad: la falta de lluvias se hace sentir por tercer año consecutivo y la primavera no está dejando las precipitaciones necesarias para ordenar el trabajo a campo. Las pérdidas productivas y medidas en dinero están a la orden del día.

En el norte de Córdoba, la sequía golpea con mucha fuerza a lotes con poco más de cien animales que se crían en pleno monte de San Francisco del Chañar, en el Departamento mediterráneo de Sobremonte, en el límite con Santiago del Estero. Allí los productores reclaman la declaración de desastre para todo el distrito, por la seca. Mario Villarroel, de 45 años, mantiene la actividad como pequeño ganadero en un campo que heredó de su padre. Se formó en los últimos años para conocer bien el oficio de criar terneros en pleno monte cordobés, donde ya de por sí el clima es hostil para el ganadero, aunque actualmente enfrenta una situación nunca vista, con vientos del norte que traen temperaturas de entre 40 y 50 grados.

“Duele ver ahora lo que llevó muchos años de sacrificio levantar, y todo para perderlo en un rato. Tengo un rodeo menor a 100 vacas de cría, y hoy los animales ni sombra tienen. Se me murieron animales por la sequía; vacas y también terneros. La vaca que se cae no se levanta más. El índice de destete para el 2023 va a caer mucho, estimo que en mi caso será un 20% que la del año pasado que también tuvimos sequía”, detalló Mario, quien además reconoce que tiene pocas opciones para evitar la muerte masiva de animales en su establecimiento ubicado a 150 kilómetros al norte de Jesús María.

“En la zona, como en muchos lugares como Dean FunesCruz del Eje o Villa Dolores, vivimos una sequía nunca vista. En los últimos ocho meses llovieron 35 milímetros. Es por eso que tengo el campo pelado. Hoy la única posibilidad que tengo de alimento es suplementar las vacas con alfalfa, fardos o maíz. No hago más que comprar alimento. Un gasto descomunal y así gasto plata que no tengo. Hoy pienso en criar los terneros guachos, los que se salven, y llevar las vacas, que puedan preñarse a futuro a otro campo, para salvarlas”, agregó.

Ni una gota

Mientras tanto, en Buenos Aires las lluvias fueron desparejas. Y no cayó una gota en localidades como NavarroLas HerasMercedesSuipachaGeneral RodríguezLuján, y Salto hasta Junín. “Con campos en la línea de la Ruta 7 y Ruta 6, todo ese sector desde General Rodríguez hasta pasando Junín es un desastre lo que está pasando. Se perdieron los trigos, calculamos que quizás algún lote puede quedar y que además de la seca se pudo salvar de la helada tardía. Hay grano malo y chuzo, y estimamos que quizás algún lote podrá dar entre 10 a 15 quintales por hectárea”, reconoció el productor agropecuario Marcos Mathé, habituado a realizar maíz, soja y trigo, y también con desarrollo en el engorde a corral

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