El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, tomó distancia del Gobierno nacional al manifestar su rechazo al proyecto que impulsa la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una definición que complica la estrategia oficialista en el Congreso para avanzar con la reforma electoral.

Durante declaraciones realizadas este lunes, el mandatario sostuvo que no comparte la iniciativa y consideró que responde a intereses políticos circunstanciales. Además, remarcó que la eliminación de las PASO perjudicaría tanto a los partidos como a la ciudadanía, al quitar una instancia de participación democrática en la selección de candidaturas.

La postura de Jaldo implica que los legisladores nacionales alineados con Tucumán no acompañarían el proyecto. De este modo, se suman a otros sectores opositores que ya expresaron reparos, entre ellos referentes del peronismo, la Unión Cívica Radical y dirigentes del PRO, lo que deja al oficialismo lejos de reunir los votos necesarios para aprobar la iniciativa sin modificaciones.

Frente a este escenario, la Casa Rosada mantiene abiertas negociaciones con gobernadores de peso político como Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, y Martín Llaryora, de Córdoba, en busca de apoyos legislativos. Entre las versiones que circulan figura la posibilidad de acuerdos electorales de cara a 2027, aunque sin garantías concretas de cumplimiento.

En paralelo, también se intenta avanzar en cambios vinculados al sistema de Boleta Única de Papel. Desde sectores del oficialismo promueven modificaciones reglamentarias que permitan que una marca en el primer tramo de la boleta genere arrastre para las demás categorías, una alternativa que podría sumar consensos parciales.

La decisión del mandatario tucumano también pone el foco sobre otros gobernadores dialoguistas como Raúl Jalil, de Catamarca, y Gustavo Sáenz, de Salta, cuyos espacios tienen incidencia sobre votos clave en el Senado. Hasta el momento, en ambos casos no hubo definiciones públicas concluyentes.

En el caso de Salta, trascendió que algunos sectores estarían dispuestos a debatir reformas parciales al sistema de primarias, especialmente en lo referido a su obligatoriedad o financiamiento, aunque no avalarían una eliminación total. Así, el debate por la reforma electoral continúa abierto y con final incierto.